Este hito se localiza en la rotonda de calle Miguez y Ruta Provincial 60 , rodeado por un paisaje donde todavía predominan las áreas cultivadas mayormente con vid y olivos. Se inauguró en 2013, bajo la dirección de la Arq. Ely Martín, alcanza los once metros de altura y constituye un homenaje al agua y al trabajo de generaciones de habitantes que hicieron posible el desarrollo agrícola de Los Barriales.
La figura central representa una gran compuerta, elemento fundamental para regular y distribuir el agua de riego y transformar las tierras áridas en espacios cultivables. Desde ella parten dos cascadas que simbolizan el recorrido del agua hacia los viñedos, y que conforman un “camino de esperanza” para quienes viven del cultivo de la tierra. En sus laterales aparecen dos elementos escultóricos, elaborados artesanalmente en acero, donde se pone de manifiesto el rol del hombre y la mujer, que evocan oficios y prácticas características del trabajo cotidianas agrícola, como el tomero, la vendimia, el tractorista y la tradicional pisada de la uva, entre otras.
Es una obra que busca transmitir el valor y la necesidad de cuidado y protección del agua, un recurso indispensable para la vida y la producción en las tierras secas de Mendoza. La compuerta, el agua y las figuras de los trabajadores sintetizan así una historia en la que naturaleza y esfuerzo humano se encuentran estrechamente relacionados. Pueden observarse fotografías del proceso de construcción aquí.
Más que recordar un acontecimiento particular, la obra rinde homenaje a quienes, generación tras generación, trabajaron para transformar y cultivar este territorio. Su ubicación en medio del paisaje productivo convierte al monumento en una síntesis de dos elementos fundamentales para comprender la historia de Los Barriales: el agua y el trabajo.